domingo, 22 de marzo de 2015

Comparación.

Como leí hace poco, cuando las palabras se te acumulan tanto en la garganta que no consigues ni escupir una triste lágrima lo más adecuado es escribir. Así que allá voy.


¿Conocéis esos carriles de frenado de emergencia, que se ponen al final de una bajada demasiado inclinada, por si a algún vehículo le falla el sistema de frenado? Se denominan "zona de escape" y yo vivo en el interior de una de ellas.
Mi vida era monótona, solitaria, no tenía ninguna prisa y me desvié del camino porque pensé que sería divertido. La novedad. Tenía bien agarrado el volante, quería ser rebelde, notar la adrenalina. Probar cosas nuevas, vivir experiencias jamás soñadas, descubrir nuevos lugares. Pero la realidad me ha golpeado la cara y ahora tengo miedo. Veo el final del carril y no quiero estrellarme. El muro está cada vez más cerca.
Deseo dar marcha atrás con mi coche, pero la palanca de cambios se ha bloqueado. Parece que él ha decidido que le gusta ese camino, está cómodo, se ha divertido y quiere volver a hacerlo. No ve el muro que yo veo porque, ¡qué coño!, los coches no tienen ojos. Avanzo a velocidad de vértigo y cada vez veo con más claridad la inmensidad del muro que me espera al final. ¡Maldita sea, vamos, responde!
El muro está a tan solo unos centímetros y yo me tapo los ojos. De pronto, el coche se para, como si me diera la opción de seguir con él o bajarme y caminar sola como al principio, hacia mi vida pasada y monótona, pero políticamente correcta y socialmente aceptada.

¿Qué es lo que quieres?

6 comentarios:

  1. Te echo de menos, imbécil.

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  2. Seguro que no soy quién tu crees.

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  3. PERO A VER QUE YO ME ENTERE, ENTONCES AL FINAL TE BAJABAS DEL COCHE O KE?

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    Respuestas
    1. La mejor decisión de mi vida, nene. Sé quién eres.

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