domingo, 28 de junio de 2015
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Siento que todavía no me conozco. Que ni si quiera sé diferenciar mis sentimientos. Creo que no sé estar sola y por ello me dejo llevar. Y me dejo influenciar y dejo de ser yo. Ya no sé quién soy.
domingo, 22 de marzo de 2015
Comparación.
Como leí hace poco, cuando las palabras se te acumulan tanto en la garganta que no consigues ni escupir una triste lágrima lo más adecuado es escribir. Así que allá voy.
¿Conocéis esos carriles de frenado de emergencia, que se ponen al final de una bajada demasiado inclinada, por si a algún vehículo le falla el sistema de frenado? Se denominan "zona de escape" y yo vivo en el interior de una de ellas.
Mi vida era monótona, solitaria, no tenía ninguna prisa y me desvié del camino porque pensé que sería divertido. La novedad. Tenía bien agarrado el volante, quería ser rebelde, notar la adrenalina. Probar cosas nuevas, vivir experiencias jamás soñadas, descubrir nuevos lugares. Pero la realidad me ha golpeado la cara y ahora tengo miedo. Veo el final del carril y no quiero estrellarme. El muro está cada vez más cerca.
Deseo dar marcha atrás con mi coche, pero la palanca de cambios se ha bloqueado. Parece que él ha decidido que le gusta ese camino, está cómodo, se ha divertido y quiere volver a hacerlo. No ve el muro que yo veo porque, ¡qué coño!, los coches no tienen ojos. Avanzo a velocidad de vértigo y cada vez veo con más claridad la inmensidad del muro que me espera al final. ¡Maldita sea, vamos, responde!
El muro está a tan solo unos centímetros y yo me tapo los ojos. De pronto, el coche se para, como si me diera la opción de seguir con él o bajarme y caminar sola como al principio, hacia mi vida pasada y monótona, pero políticamente correcta y socialmente aceptada.
¿Qué es lo que quieres?
¿Conocéis esos carriles de frenado de emergencia, que se ponen al final de una bajada demasiado inclinada, por si a algún vehículo le falla el sistema de frenado? Se denominan "zona de escape" y yo vivo en el interior de una de ellas.
Mi vida era monótona, solitaria, no tenía ninguna prisa y me desvié del camino porque pensé que sería divertido. La novedad. Tenía bien agarrado el volante, quería ser rebelde, notar la adrenalina. Probar cosas nuevas, vivir experiencias jamás soñadas, descubrir nuevos lugares. Pero la realidad me ha golpeado la cara y ahora tengo miedo. Veo el final del carril y no quiero estrellarme. El muro está cada vez más cerca.
Deseo dar marcha atrás con mi coche, pero la palanca de cambios se ha bloqueado. Parece que él ha decidido que le gusta ese camino, está cómodo, se ha divertido y quiere volver a hacerlo. No ve el muro que yo veo porque, ¡qué coño!, los coches no tienen ojos. Avanzo a velocidad de vértigo y cada vez veo con más claridad la inmensidad del muro que me espera al final. ¡Maldita sea, vamos, responde!
El muro está a tan solo unos centímetros y yo me tapo los ojos. De pronto, el coche se para, como si me diera la opción de seguir con él o bajarme y caminar sola como al principio, hacia mi vida pasada y monótona, pero políticamente correcta y socialmente aceptada.
¿Qué es lo que quieres?
lunes, 27 de octubre de 2014
u were in my wish
Esta noche ha llegado una visita inesperada. Uno de esos momentos en los que no tienes nada que hacer y comienzas a pensar. Y es que la vida tiene tantos caminos por escoger que da hasta vértigo. Estás tú, tan feliz caminando despreocupada cuando de pronto, frenas en seco, se detiene el mundo y surgen las dudas. ¿Estaré paseando por el camino correcto? ¿Qué es lo que siento realmente? ¿A dónde quiero llegar?
Cada día tomamos mil decisiones distintas de forma tan rápida e imperceptible que un mínimo error puede dañar toda una mañana de grandes promesas. Lo mismo estás llorando por recordar a solas historias alegres que jamás se repetirán, o sonriendole a un nuevo destino que, con un poco de suerte, te hará olvidar el pasado.
Y no es que esté loca, el problema es que muchas veces corazón y mente no desean las mismas cosas, entonces... ¿qué?
lunes, 13 de octubre de 2014
IMBÉCILES
De verdad que estoy hasta la mismísima polla de todo y de todos. Sobretodo de aquellos que intentáis empujar bien fuerte para hacerme caer. He soportado demasiadas tonterías ya. Y tengo bien claro qué es lo que ocupa un primer lugar en mi vida y lo que tan solo estorba.
Solo digo eso.
Solo digo eso.
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