jueves, 13 de febrero de 2014

Lista actualizada de deseos.

1. Escribir un libro.
2. Empezar y acabar la carrera.
3. Conseguir un disco.
4. Aprender inglés perfectamente.
5. "Casarme" a mi manera.
6. Viajar a los seis continentes.
7. Dejar de fumar (¡en serio!).
8. Ir al País Vasco.
9. Visitar Roma y poner un candado.
10. Acabar bachillerato.
11. Escribir un artículo en un periódico o revista.
12. Hablar en un programa de radio.
13. Montar en camello.
14. Ver un maratón de películas, 24 horas sin pausa. 
15. Encontrar trabajo.
16. Ir al aeropuerto y coger el primer avión que salga.
17. Hablar después de inhalar helio.
18. Subir en globo.
19. Aprender a esquiar o surfear.
20. Encontrar al ideal.
21. Que me besen bajo la lluvia.
22. Escuchar la orquesta filarmónica de Viena.
23. Ir a todos los festivales que me gustan.
24. Hacer ejercicio.
25. Conseguir estar a gusto conmigo misma.
26. Subir a un taxi y decir "SIGA A ESE COCHE".
27. Ser hipnotizada.
28. Viajar en el inter-rail.
29. Tatuarme todo lo que tengo pensado.
30. Sacarme el carnet de conducir.
31. Montar en avión.
32. Ver un elefante.
33. Tener coche y casa propia.
34. Recibir una fiesta sorpresa.
35. Ir a un lugar donde se pueda gritar con todas mis fuerzas.
36. Ordeñar una vaca. SÍ, VALE?
37.
Bucear en la Gran Barrera de Coral (Australia, Papúa Nueva Guinea).
38. Ir al castillo de Drácula en Transilvania.
39. Ver el amanecer en la playa.
40. Tomar un baño a la luz de las velas con alguien especial.
41. Bañarme en una cascada.
42. No dormir NADA, durante dos días seguidos.
43. Visitar Madagascar.
44. Ver la Aurora Boreal.
45. Conocer las 7 maravillas del mundo.
46. Ir a todas las capitales Europeas.
47. Participar en una guerra de comida.
48. Hacerme una tira de fotos en el foto matón con alguien especial.
49. Visitar las puertas del infierno (cerca de Darvaz en Uzbekistán).
50. Bailar bajo la lluvia.

martes, 3 de septiembre de 2013

¿Qué, quién, cómo y por qué?

Sentía el aliento de los agentes de seguridad en la nuca, pero no podía permitirme dejar de correr, o sería mi ruina. Un solo paso hacia atrás para coger impulso si quiera hubiese significado mi perdición. Notaba los latidos de mi corazón en las orejas y el estómago en la boca. La cerré fuerte. Mi mochila se sujetaba a mi cuerpo ligeramente por los hombros, necesitaba conservarla pero mis manos estaban ocupadas intentando alcanzar algo que tenía enfrente de mí. Una luz, una bocanada de aire, un milagro, una esperanza, cualquier cosa. Sentía un dolor tan fuerte en las piernas que me sugestioné la mente para sentir que volaba. Pero no funcionó. Iba a desfallecer de un momento a otro. Tenía miedo. Había perdido completamente la cuenta del tiempo que llevaba corriendo. Ni si quiera recordaba el momento ni el motivo por el que había comenzado a correr. Quería girar la cabeza para comprobar la distancia que me separaba de esos dos gorilas, pero no podía permitir que me reconociesen. Desesperación. Las pisadas resonaban como mil centuriones furiosos a pesar de que ninguno de nosotros apoyaba los pies más de medio segundo.

De pronto una imagen totalmente innecesaria cruzó mi mente. Mi pequeño primo jugando con canicas en mi jardín. Pensé que mi cerebro estaba preparado para ir pasando las diapositivas de mi vida y solté un gemido de terror. Pero no fue así. Sin dejar de correr mis manos movieron la mochila hacia delante y la abrieron. Mis manos palparon la pequeña red que contenía aquellas esferas de colores y las solté a mi espalda. ¿Funcionaría? No estaba segura, pero la oscuridad obstaculizaba los reflejos y aquello fue suficiente. Un ruido sordo. Maldiciones. Ventaja. Mis manos siguieron hurgando en la mochila en busca de cualquier otra cosa que me proporcionase más margen. Fui deteniéndome poco a poco y me puse el pasamontañas. Tarde o temprano aparecerían entre la oscuridad del túnel y no podían verme. Sabía que él había metido una 9mm dentro de la mochila que tantas veces usé para ir a clase, pero yo no era así, ¿verdad?. Pero para entonces ya la tenía entre las manos y apuntando a las sombras. Los guardias aparecieron de entre las tinieblas, enrojecidos por la carrera y jadeando como los perros que eran.

-Bienvenidos a mi pesadilla.









domingo, 18 de agosto de 2013

INSOMNIA.

"Los ves llegar, tan jóvenes y fuertes, tan convencidos de que ellos serán diferentes, y más tarde los ves hundirse cada vez más en la porquería, igual que sus padres y abuelos. Lo que creo es que ella volverá con él, que él se portará bien durante un tiempo. Luego le volverá a pegar y ella se volverá a marchar. Es como una de esas estúpidas canciones country que hay en los tocadiscos de los restaurantes, y algunas personas tienen que escuchar una canción muchas, pero que muchas veces antes de decidir que no quieren escucharla más. Claro que ella es una chica muy inteligente. Creo que con una estrofa más ya tendrá suficiente."


lunes, 20 de mayo de 2013

R-Evolución.

Me gustaría hablar sobre un tema del que mucha gente habla y poca gente reflexiona. ¿Es posible hacer la revolución de una forma pacifista? Bien, bajo mi punto de vista no, no es posible. De hecho, la única revolución pacifista que podría llevarse a cabo es una huelga general indefinida, es decir, que un 95% de personas (por decir un porcentaje aproximado) no fuese a su lugar de trabajo y saliesen a la calle a protestar por cuyos derechos les están siendo arrebatados frente a sus narices, hasta que el gobierno nos escuchase. La ciudad quizá se volvería un caos, sí, pero ¿quién resistiría más? Realmente, ¿qué harían ellos sin nosotros? Los obreros pueden funcionar sin la empresa, pero la empresa no puede funcionar sin obreros.
Como decía, la huelga general indefinida es un hecho prácticamente imposible como ya se ha podido comprobar. Y, ¿qué absurdez es esa de hacer huelga un día y encima salir huyendo cuando ven aparecer a las “grandes fuerzas del estado”, las cuales deberían protegernos, y no dañarnos? ¿Por qué no les plantamos cara? “En una revolución se triunfa o se muere, si ésta es verdadera”, como diría Che Guevara. La clase media y baja, los obreros, los estudiantes, las mujeres, los inmigrantes, los médicos, los explotados en general; todos esos sectores de los cuales está abusando el gobierno sin ningún tipo de miramiento. Somos más que ellos y, realmente, tenemos la ciudad en nuestras manos. Solo nos hace falta darnos cuenta.



jueves, 11 de abril de 2013

Mitológico.

Pienso que... pienso que cuando todo se termina, cuando realmente te das cuenta de que todo se ha terminado, justo en el momento en el que tu cabeza ya lo ha asimilado pero tu corazón todavía alberga una mínima esperanza, todos los recuerdos vuelven en flashes. Es como un caleidoscopio de alusiones a su existencia, simplemente vuelve todo aquello, pero él nunca lo hace. Un capricho estúpido, doloroso pero necesario de la memoria cuya respuesta del cuerpo son las lágrimas.

Creo que una parte de mí supo, en el momento justo en que le vi, que esto pasaría. No fue algo que hiciese o dijese, era tan solo una sensación. Una sensación de mezcla de sentimientos que aturdía, pero que al mismo tiempo accionaba algún extraño mecanismo de mi cuerpo y desplegaba mi sonrisa. No sé si algún día podré volver a sentirlo de nuevo. Tampoco sé si debería.

Sabía que su mundo se movía demasiado rápido, que incluso quemaba, pero simplemente pensé: ¿Qué pierdo por divertirme un poco? Quizás él lo sabía cuando me vio. Sintió la inocencia en mis ojos, la saboreó en mi boca. Supongo que simplemente perdí el equilibrio. Cerré los ojos al mundo y me lancé al vacío. Como un suicidio en vida. Como un cáncer invisible.

Pero la peor parte de todo no fue perderle a él, fue perderme a mí misma.